¿Cómo preparar un club de lectura en una biblioteca escolar?

¿Te animarías a hacerlo? Crear un club de lectura no resulta una empresa difícil. Sigue algunas pautas y enriquece a los alumnos con esta experiencia.  
   

La denominación club de lectura:

Denominamos club de lectura al grupo de lectores que se reúne periódicamente para realizar una puesta en común de los libros que, previamente, han leído en todo o en parte sus integrantes, de forma solitaria.

A partir de esta genérica definición los matices son infinitos por la cantidad de variantes que admite: desde la composición de sus miembros, la periodicidad de las reuniones, el género de la lectura, la lengua en la que se comentan los libros, el lugar donde se celebran las reuniones y un largo etcétera.

¿Qué se necesita para poner en marcha un club?

Ante todo necesitamos un local donde celebrar los encuentros (puede ser la biblioteca de la escuela), lotes de libros de un mismo título, un coordinador de la actividad, unos acuerdos básicos para funcionar y lo más importante: participantes.

La disposición del espacio será preferentemente circular para favorecer la comunicación entre los miembros lectores.

¿Cuántos podemos formar el grupo?

Un buen grupo es aquel que se mueve en torno a los 10-20 participantes. Por debajo de esta cifra el riesgo de que un día no puedan acudir parte o la mayoría de sus miembros entraña serios riesgos para el éxito de la actividad. Más de 20 miembros no es aconsejable, tanto por la dificultad de moderar la tertulia como por la de reunir lotes de libros de más de 20 ejemplares.

Si bien hay clubes que contradicen este postulado y funcionan a la maravilla con tan sólo 6 participantes o con 25.

¿De dónde sacamos los libros?

Al tratarse de una actividad escolar, procuraremos que los lotes de libros del club pasen a formar parte de los fondos de la biblioteca de la escuela.

Otra opción, que funciona bien en muchos casos, consiste en intercambiar lotes de libros con clubes de lectura de otros colegios o institutos que disfruten de esta actividad.

¿Qué horario es el mejor?

El club de lectura debe tratarse como una actividad complementaria de la escuela, la mayoría de las ocasiones funcionan fuera de los horarios lectivos. Otros centros, sobre todo en primaria, desarrollan esta actividad en los recreos de la mañana o de mediodía. En secundaria funcionan , en muchas ocasiones, aprovechando las séptimas horas.

¿Con qué periodicidad nos reuniremos?

  • Una vez cada semana.
  • Una vez cada quince días.
  • Una vez al mes.

Dependiendo de la naturaleza del club, de la facilidad para conseguir lotes libros, del tiempo que dispongan los integrantes del grupo, se podrá fijar una periodicidad. A priori ninguna es mejor que el resto.

¿Necesitamos un nombre?

El nombre proporciona cierta información sobre la actividad, por eso es importante que se llame de alguna manera. Club de lectura, tertulias literarias, taller de lectura, grupo de lectura son algunos de las denominaciones más frecuentes.

La figura del coordinador/a

Sin coordinador/a es difícil, aunque no imposible, poner en marcha un club de lectura. El coordinador/a es la persona encargada de planificar todos los aspectos referidos la actividad:

  • La elección de los títulos.
  • La programación del club para el tiempo que se estime (trimestre, semestre o año).
  • La periodicidad de las reuniones, así como la elección de día, fecha y hora más idóneos.
  • Preparar la documentación sobre los autores y las obras elegidas.
  • Planificar las actividades complementarias que vayan a hacerse.
  • Moderar las reuniones (impedir la monopolización de la palabra).
  • Controlar el préstamo y la devolución de los libros.
  • Recoger las sugerencias de los miembros del grupo y proponer iniciativas.

Las responsabilidades del coordinador/a son grandes. Puede coincidir con la figura del bibliotecario/a, pero también podemos dar esta responsabilidad a un alumno (nunca en los principios del club).

Acuerdos básicos

Un club de lectura se rige más por acuerdos que por normas. Es importante mencionar desde el principio el respeto a las opiniones ajenas, desterrar el insulto y la descalificación y facilitar el diálogo.

En cuanto al cuidado de los libros se debe repetir a menudo la prohibición del subrayado de libros (aunque hay personas que les encanta hacer anotaciones en sus textos) y aconsejar a los participantes que forren sus ejemplares mientras lo están usando para prevenir posibles manchas y deterioro de los mismos.

El primer día

El primer día hay que dedicarlo a conocerse. Los integrantes del club pueden presentarse y comentar por qué han respondido a la llamada de la actividad y qué esperan del club de lectura. Definir sus perfiles como lectores ayudará al coordinador a reorientar la actividad. Es aconsejable introducir algún juego dinamizador pues ayuda a superar el bloqueo inicial del grupo.

El coordinador/a debe explicar en qué consiste su papel y cuál va a ser la mecánica de funcionamiento del grupo en adelante. Explicará que todos los participantes van a recibir un libro para llevar a casa y que en el caso de los títulos voluminosos se fijará una cantidad de páginas para cada reunión del club. Si lo considera conveniente, puede dar unas pautas de antemano sobre la obra: localización de la historia, grado de dificultad, singularidades del autor…

¿Cómo se desarrolla una sesión tipo?

En la mayor parte de las experiencias de clubes de lectura los participantes esperan indicaciones del coordinador/a para empezar a comentar la lectura. Lo habitual es empezar, si no se ha hecho en una sesión anterior, con la presentación del autor/a y de la obra.

El coordinador/a debe ir introduciendo, si no lo hacen los participantes del club, temas como estructura, contenido, género, punto de vista, tiempo narrativo.

¿Qué clase de actividades complementarias podemos proponer?

"Imaginación al poder". Hay infinidad de actividades que complementan la lectura del libro: desde ver una película basada en el original literario o asistir a una representación teatral, hasta una excursión al lugar donde se ambienta una novela, planificar encuentros con escritores, trazar un itinerario literario de una ciudad protagonista de una lectura, confeccionar un mapa con los acontecimientos históricos que surgen de un determinado libro, organizar una conferencia sobre conexiones entre la música y la literatura; realizar una lectura colectiva de homenaje a un clásico, visitar un museo de arte moderno si se ha elegido una obra que provoque una discusión sobre el arte contemporáneo, convocar un concurso de relatos. Y suma y sigue.

La elección de los títulos

Quizás éste sea el capítulo más delicado y en el que resulte más difícil atinar. Una buena selección de obras para el club de lectura requiere: conocimiento previo de la obra, exigencia de calidad literaria, interés del planteamiento argumental y del desarrollo de la historia.

Evaluación

La crítica es siempre constructiva y por eso el coordinador/a debe someter a examen la actividad.

Mejor que la encuesta sea anónima porque así los participantes se sentirán más libres de opinar.

La evaluación de la actividad debe contemplar aspectos como: nivel de integración de los participantes, satisfacción, aspectos positivos y negativos, calificación de los libros y cuál sería su contribución para mejorar el desarrollo del club.


Véase además:

El timbre del recreo

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